16/03/2014
¿A quién no le ha pasado alguna vez eso de tener una idea genial y conseguir arrasar por el mundo con la campaña? Está claro que a mí, por ahora, no. Pero a Idealista si le pasó, por poco tiempo.
¿A quién no le ha pasado alguna vez eso de tener una idea genial y conseguir arrasar por el mundo con la campaña? Está claro que a mí, por ahora, no. Pero a Idealista si le pasó, por poco tiempo.
Llevo bastante tiempo denunciando el hecho de que una gran idea no puede ser dos veces buena, porque si en su día despertó el interés del consumidor es porque aportaba algo novedoso. Al reutilizar la idea esa novedad ya no es percibida y deja una sensación de decepción en aquellos a los que sorprendimos una vez. Pero, como siempre, existe el extremismo. Llegar al punto de utilizar, de mala manera, una gran idea y dejarla a la altura del betún:
IDEALISTA
LA GRAN IDEA:
LA DESASTROSA CONTINUACIÓN:
Juzguen ustedes mismos.
Mi conclusión se limita a decir que las grandes ideas son grandes solamente una vez.
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