06/03/2014
La publicidad puede resultar homogénea, aburrida, engañosa e incluso intrusiva, como ya comentaba en un post anterior. Luego está aquella publicidad que hace que levantemos la cabeza y le prestemos atención. ¿Cuál es? Aquella que molesta, que aporta una novedad por muy escandalosa que pueda resultar.
Ese es el caso de la reciente campaña lanzada en Almería sobre un producto agrícola. "Agricultor! Si quieres algo mejor que un polvo... Pide un Disperss" es el texto del anuncio impreso en vallas publicitarias acompañado de una gráfica en la que aparece una mujer en clave "insinuante".
(Fotografía: EL MUNDO)
El anuncio ha provocado el levantamiento de asociaciones de trabajadores y trabajadoras de la agricultura, los cuales definen el anuncio como "sexista" y "denigrante" para la mujer, llegando a ser una noticia digna de unos minutos en los telediarios nacionales. Pero más allá de todo lo recogido por los medios, deberíamos hacer una reflexión de lo que esto conlleva en el ámbito publicitario. ¿Creéis que el anunciante ha salido perdiendo con esta "desafortunada" acción? Si miramos desde la lejanía, ha conseguido estar en boca de todos. Ha conseguido ser un hecho noticiable recogido por los medios de comunicación nacionales. Ha conseguido que todos, para bien o para mal, conociésemos ¡una campaña local de productos agrícolas! la cual habría sido homogénea, aburrida, engañosa... Si no fuese por el escándalo que ha provocado.
Dentro del amplio abanico de la percepción, habrá quien no lo vea excesivo y habrá quien lo vea realmente abrumador. Lo que está claro es que quien llevó a cabo la idea creativa de la campaña sabía lo que hacía. En Publicidad nada se deja a la suerte o al azar.
Como conclusión una vez más defiendo, y siempre lo haré, que no existe la "mala publicidad". Ya sea para bien o para mal, mientras se hable de tu marca estás consiguiendo un hueco en la memoria del consumidor. Porque si no se habla de ti, es porque no existes.
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